Los domingos son mentira VI

Hay días que son como una colada de ropa tendida que pasas de recoger cuando se pone a llover de repente.

Estuviste esperando el momento para poner la lavadora y de buenas a primeras te sientes engañada por un par de rayos de sol y entonces mandas a tomar por culo el día, la ropa, la lluvia y las ganas. Lo que has hecho hasta ahora no sirve de nada. El viaje, el detergente gastado, las camisetas carcomidas hasta que juntas prendas suficientes. Sabes que con tal de no despegarte de la estufa vas a tener el doble de trabajo: volver a lavar, volver a tender… y volverá a llover.

No me gusta la lluvia desordenada, pero en Beirut no sabe llover de otra forma. De hecho, esta ciudad no sabe hacer nada de otra forma. Estoy empezando a odiar los lunes que se convierten en extensión de los domingos, pero más aburridos.

[Otros domingos]

Acerca de ljvaro

Tengo escritos tantos primeros párrafos que me faltan historias para publicarlos.

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