Menú para asadero

Bueno, por aclamación popular (salvo la de mi madre, que se pone a hacer salmorejo con la Thermomix con tal de no meterse en Internet a mirar mi receta) aquí están las recetas de cuatro platicos para formar un menú bien majo para cualquier asadero/barbacoa/moraga que se precie. Comida rica, sana, fresquita y ligera de esa que te hace decir “cómo se nota que ya somos mayores, que no solo comemos mierda cuando hacemos algo de esto”. El evento en concreto fue el primer acto de mi despedida canaria, en el que decidí honrarme a mí misma y en el que intentaron hacerme llorar con un vídeo lacrimógeno que acababa con la silla de la nave de la redacción vacía (amig@s, para qué os quiero).

[Atención: Post sin fotos!!]

Los platos que yo aporté fueron los que siguen: sempiterno salmorejo andaluz, baba ganush libanés, tabuléh magrebí (esto iba por Marruecos, que el cuscús me pareció excesivo) y helado de plátano canario. La idea era llevar cada uno de los invitados algo para picar a Ca’ @thalia_rf, que puso el patio, parte de la carne y la bebida. Lo bueno de este menú es que es apto para dos tipos de tiquismiquis gastronómicos que allí nos encontramos: quienes no toman lácteos [una servidora] y los vegetarianos [como @juanglujan y familia]. Además es barato, barato… La lista de la compra no costó más de 10 euros.

Baba Ganoush

El baba ganush es una especie de puré de berenjena libanés. Básicamente es como el humus, solo que en lugar de garbanzos se hace con… exacto, berenjena. Se come mojando pan, preferiblemente tortas sin levadura. He de reconocer que, al ser la primera vez que lo preparaba, me salió algo fuerte de limón. Nada que a la segunda no se pueda corregir. De todas formas, en estas instrucciones, ya está rebajada la cantidad de zumo.

De 5 a 10 personas

– Cuatro berenjenas medianas
– Un ramillete pequeño de perejil fresco
– Especias morunas [las mías son picantes] o comino
– Sésamo [la receta original incluye tahini, que es una pasta de sésamo. Es opcional y algo difícil de encontrar]
– El zumo de medio limón
– Dos dientes de ajo
– Sal y pimienta
– Aceite de oliva virgen extra

Empezamos…

Lo primero que tenemos que hacer es hornear las berenjenas [30-40 minutos a 200º] para poder arrancarles luego la piel sin problemas. Como yo no tengo horno, las metí al micro, ahí a lo bruto, eso sí, con sus agujeritos hechos con un tenedor en la piel para que no se hinchen como globos. Una vez asadas, se dejan reposar en agua con hielo hasta que se enfríen y luego se pelan y se cortan en taquitos.

En la mayoría de las recetas que estuve consultando usaban la batidora para mezclarlo todo. Pero yo prefiero hacerlo a la antigua, machacando y removiendo [además, no tengo batidora y quien habitualmente me la presta no me cogía el teléfono]. Al tema. Una vez troceadas las berenjenas, se machacan hasta formar un puré. Se le añaden el perejil y el ajo picado, una media cucharada de especias, el zumo de limón, el ajo muy picado [si no usáis batidora, un truco es secar el ajo y hacerlo polvo, para que se mezcle bien, yo lo hice con el grill del micro, no en la sartén, para que no se queme], sésamo a tuttiplén, una pizca de sal y pimienta. ¡Y ya! Rápido, eh. Solo hay que dejarlo enfriar en la nevera y servirlo con un chorreón de aceite por encima y algo de perejil para adornar.

Para que quedase algo más cremoso, le añadí leche de soja. Es una de las cosas buenas de no tomar lácteos, al ser una leche vegetal no hay riesgo de que se corte con nada.

Tabuleh

Esta es una receta de ensalada típica de los países del mediterráneo. Como en todo el litoral del mare nostrum (España, Italia, Grecia, Turquía, Líbano, Israel, Egipto, Túnez, Marruecos, etc, etc, etc…) los ingredientes son siempre los mismos: perejil, tomate, pepino, aceite de oliva, limón… Parece mentira lo calcaditos que somos a veces sentados a la mesa. Esta en concreto se prepara con cuscús, que viene a ser sémola de trigo en bolitas. Es bastante sencilla y libre, pero para quien no se fíe, aquí cuenta cómo hacer el plato un auténtico restaurador libanés.

Para unas 8 personas [porque llena que da gusto] o un bol grande, depende del hambre que gaste el personal

– Una taza de cuscús de grano medio [el fino se pega demasiado]
– Un buen puñado de perejil fresco
– Cuatro tomates [yo siempre uso tomates de salsa, porque me parecen más sabrosos que los verdes de ensalada. Esos son más grandes, así que con un par valdría]
– Un pepino mediano o medio pepino grande
– Un ramillete de hierbabuena
–  Un limón
– Sal, pimienta y aceite de oliva

Empezamos…

Cuidado, que esto es complicado. Para manejar el cuscús hay que ir calculando. Ponemos una taza de café, aproximadamente, en un cuenco y añadimos agua, así en frío, hasta empapar todo. Vamos removiendo hasta que la sémola haya absorbido toda la humedad y nos aseguramos de que esté comestible [léase no duro]. Si no es así, vamos añadiendo agua muy poquito a poco y dejando reposar hasta que se ablande, removiendo para evitar que se convierta en una plasta similar a un nuevo estado de la materia al que los físicos aún no han dado nombre.

Mientras, aprovechamos para ir cortando en dados el tomate y el pepino y picando el perejil y la hierbabuena. Cuando el cuscús esté listo, se añade la verdura, se salpimenta y se le hecha un par de chorreones de limón y el aceite para aliñar. Voilà.

Helado de plátano con anacardos y caramelo

Sí señor@s, aquí está el postre. Pensad que ha merecido la pena leer lo anterior para llegar a una auténtica receta semipropia. Lo de semipropia es porque se trata de una reinvención veraniega de un batido hipercalórico para desayuno propuesto en una de esas últimas páginas de El País Semanal: batido de plátano con nueces, miel y leche de soja.

Para un litro, aproximadamente

– Dos plátanos maduros, pero no demasiado
– Una bolsita de anacardos pequeña, que vienen a ser unos 150 gramos.
– Las claras de dos huevos
– Medio litro de leche de soja
– Azúcar moreno y azúcar vainillado

Empezamos…

En primer lugar, perdonad por las medidas, pero ya he comentado alguna vez que soy de cocinar a ojo, experimentando y probando. Seguir una receta al pie de la letra como si preparar un plato fuese un ejercicio de alquimia me aburre. Otra advertencia: no tengo batidora, así que todo está hecho a manita, incluido el montar las claras a punto de nieve. Sale, lo juro.

El primer paso es machacar los plátanos hasta conseguir un puré e ir añadiendo la leche hasta que quede semilíquido. Los anacardos los trituré con el mortero de toda la vida, como las abuelas, sin termomix, ni picadora, ni nada de eso. Después se añaden al plátano y se remueve, dejando algunos para añadirlos al final.

Una vez se tiene la mezcla, se montan las claras de huevo con azúcar al punto de nieve. Yo tardé una media hora, pero me salió con una consistencia que casi no la saco del cuenco. Eso sí, el resultado fue un bícep envidiable y una ruta a pie por toda la casa, saltando y bailando, que ni una clase de aeróbic. ¡Gente, así es como se cocina, con ejercicio para abrir el estómago!

Una vez montadas, se añaden las claras al bol con el puré de plátano y se mezcla muy bien y con mucha calma de forma envolvente, como tanto mola escribir en las recetas. Esto es: se coge una pala, se echan las claras en el centro y desde el exterior se dibujan círculos con los que se van mezclando todo para no echar abajo el merengue. La cosa de añadirle el mejunje es que el helado se quede luego más cremoso y no cristalice demasiado al meterlo en el congelador, porque, obviamente, si no tengo batidora ni horno, a nadie se le habrá ocurrido que tengo una heladera.

Bien, cuando todo está mezclado se vierte en el recipiente que hayamos elegido para el congelador y hacemos el caramelo que consiste, básicamente, en calentar azúcar moreno añadiendo un poco de azúcar vainillado o unas gotas de esencia de vainilla. Es un caramelo super rico, de esos que dan ganas de comerse a cuchararas. Luego, se le añade con una cuchara formando vetas, como los helados de verdad, y ponemos unos cuantos anacardos de esos reservados. Para finalizar, lo dejamos congelar hasta decir “basta”, jejejejeje. Mmmmmmm…

Acerca de ljvaro

Tengo escritos tantos primeros párrafos que me faltan historias para publicarlos.

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