FR 2012 LPA-MAD

Vale, perdónenme los conocedores del SEO, pero me puede el ego y me he negado a titular este post como Madrid me odia. Una conversación en el nuevo café-librería de moda en la capital [Tipos Infames] disuadió el domingo a mi ingenio. París me odia había escrito ya un colega. Cómo competir con eso[!]. Así que ahí está el número del último vuelo de la esperanza.

Me he pasado todo el fin de semana repitiendo la frase, una y otra vez. Estoy en proceso de ratificación de la teoría de que una ciudad es como un amante [yo es que soy muy positivista]. En mi caso, y muy a mi pesar, casquivano (sorprendente definición :@), dominatrix… Madrid y yo hemos caído en la rutina con perspectivas de evolucionar hacia una de esas tristes rupturas en las que te arrastras a los pies del pasado que es presente no correspondido.

El caso es que yo sigo aferrada a sus curvas, a sus rincones que conozco de memoria y que he visitado más veces con los ojos cerrados que abiertos. Sin embargo, ahora la ciudad ha decidido volver locas a mis hormonas, ya le llore, me haga la digna o me emborrache. ¡Hasta me he puesto tacones! …Y ni por esas. Una caída y una resaca de tobillos me ha costado. Lo más cercano a lo que teníamos hace solo unos meses ha sido solo el júbilo de descubrir que una noche no te has puesto rimmel o encontrar unas gafas de sol en el bolso que no sacaste.

Y ahí está el problema: ¿se puede seguir enamorada cuando una comienza a adentrarse en el pantanoso terreno de la decepción? Sí, cuando la opción más a mano es la del típico compañero de piso con el que te llevas mal. Ahí estás, compartiendo tu vida, tu día a día incómodo, templado, sin frío ni calor. Eso es Las Palmas. Hasta la casa del vecino te viene mejor, por mucho que te tengas que sentar a compartir la mesa cuando tienes hambre [con lo triste que es comer sola].

En fin, será que resignada no le atraigo. Suspiro al menos por su desdén.

Narcisismo de pared.

Acerca de ljvaro

Tengo escritos tantos primeros párrafos que me faltan historias para publicarlos.

  1. Asquerosamente optimista

    Aunque si bien es cierto que la “soledad crea la enfermedad”, táchame de ser asquerosamente optimista o de anacrónicamente iluso, pero la soledad como todo son estados del ser y no del estar.
    Como ya apuntaba Coward “la soledad no es estar” sólo.

    Sobre tú relación con Madrid debo descargar a esa amante, pues si Madrid, es sayona y esquiva mas no deja de ser vehemente y agradecida.

    • ljvaro

      La nostalgia es puro optimismo! [http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=nostalgia] Nostalgia de esa vehemencia canalla que tanto se extraña, que te deja ‘ser’ solo, pero ‘estar’ acompañado. Como decía @pablodellano , “No eres pesimista, eres demasiado optimista”. Y claro, a veces la realidad pues decepciona. Tal es la memoria para un cerebro sobreprotector que olvida malos momentos. Eso sí, nostalgia optimista y empecinada, como dios manda.

  2. Asquerosamente optimista

    Bendito cerebro protector que enfatiza lo bueno, oculta lo malo y edulcora lo peor. Acabaré pensando que empecinarte no es por situación sino por condición.

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