Milhojas de salmón y manzana con vinagreta de miel y mostaza

ImagenBueno, aquí va la segunda creación tras la segunda prueba. Esto me pasa por no controlar aún el horno, así que demos gracias por la invención del microondas. Aún quedan un par de toques para que el plato salga redondo, pero estos ya están localizados e incorporados a esta versión de la receta.

Las primeras víctimas fueron Pablo y Tom. El escenario, un piso dúplex en la madrileña Corredera Baja de San Pablo, en pleno Malasaña [si no lo digo, reviento]. Ahí me di cuenta de que si cortas las manzanas demasiado finas y las metes al horno se quedan crujientes, en lugar de asarse carnosas, que es lo suyo. La segunda prueba ha sido el hogar familiar en Melilla, cambié la mostaza antigua por la de Dijon [oh, sorpresa, tiene un punto a wasabi], que finalmente quedó bien y descubrí que pelando las manzanas es más cómodo a la hora de comer.

Lo bueno de ser una adicta a las mezclas agridulces es que la comida luego te sale ligera y digestiva. Y, que conste por el testimonio de los comensales, está tiene una variedad muy acertada [hasta lo dice mi padre, que no derrocha halagos]. Pese a que el salmón es un pescado graso, marinarlo con el limón le hace soltar algo. Luego incorporarle la manzana ácida y la vinagreta con mostaza lo aligera más aún.

Aquí lo importante es no pasarse: con el limón, ni el eneldo; las manzanas deben estar bastante fuertes para que aguanten el azúcar sin endulzar el pescado y, dependiendo de la mostaza que se use, el aliño debe estar en su punto. Todo es cuestión de probar, que es infinitamente más divertido que cocinar a ciegas midiendo los ingredientes milimétricamente.

Ale, buen provecho.

Para tres personas
(el precio no lo he calculado, porque la primera vez compré de más y la segunda no hice yo la compra, pero no debería salir por más de 10 o 15 euros, sin contar el vino, blanco, por supuesto)

– Tres rodajas de salmón, que no sean de la cola, redonditas y simétricas y de no más de un centímetro de grosor, a poder ser.
– Medio limón
– Tres manzanas verdes golden smith que no estén maduras. Tienen que ser bastante ácidas.
– Mostaza antigua o de Dijon
– Miel
– Eneldo
– Azúcar y sal

Empezamos…

ImagenLo ideal es preparar el plato justo en el momento de servir, porque se enfría enseguida, así que mejor hacer un pequeño ensayo con las manzanas, por ejemplo, para encontrarles el punto del asado (deben estar blandas pero no pochas, sin que llegue a caramelizar el azúcar), tenerlo todo listo y claro y ponerse manos a la obra mientras a los invitados se les han puesto unos entrantes por delante para que no se quejen. El plato está listo en cuestión de cinco o diez minutos.

Limpiamos bien las escamas de los filetes de salmón (esas cositas transparentes que se le quedan pegadas) y los marinamos una hora u hora y media antes de ponernos a cocinar. Rodaja por rodaja lo salamos ligeramente, añadimos un chorreón de limón y luego un poco de eneldo. No mucho, para que no mate el sabor. Tampoco hay que dejarlo mucho tiempo, para que el limón, de nuevo, no se coma todo el sabor del pescado.

Mientras reservamos el salmón, vamos preparando la vinagreta. Aproximadamente ponemos dos cucharaditas de café de miel por cada un de mostaza. Añadimos un pelín de sal. En caso de que usemos la mostaza francesa, aderezamos con un chorreón de vinagre (ni de módena, ni balsámico, de jerez o de vino de toda la vida) o de vino blanco, para aumentar un poco la acidez y quitarle el picante excesivo.

Cuando haya pasado el tiempo, cortamos cada rodaja de pescado en cuatro trozos, según el hueso del centro. Le quitamos también la piel y las espinas que se puedan quedar en los cortes. Y ponemos ya la sartén al fuego, sin aceite, para que esté bien caliente.Imagen

Pelamos las manzanas (luego es difícil cortarlas con la piel) y las cortamos en rodajas de como medio centímetro máximo. Ni muy finas, ni muy gordas. Luego cortamos las rodajas por la mitad, para que queden de un tamaño similar al de los trozos de salmón. Colocamos la manzana en un plato grande o una bandeja, las espolvoreamos con azúcar y al micro [que no se diga]. Unos cuatro o cinco minutos a potencia máxima (generalmente, unos 900w) debería bastar, pero conviene hacer antes una prueba y echarles un ojo.

Mientras se asan las manzanas, hacemos en la sartén los trozos de salmón. Vuelta y vuelta para que no se sequen. Lo suyo, como decía, es que la sartén esté muy caliente y se dore por fuera sin hacerse por dentro.

¡Listo! Lo sacamos todo y lo montamos colocando dos o tres láminas de manzana + un trozo de salmón + dos o tres láminas de manzana + un trozo de salmón. Con estos ingredientes salen a dos milhojitas por persona, que es una buena ración. Luego lo bañamos un poco con la vinagreta por encima y la servimos para que cado uno se eche más si quiere.

En serio, está rico, rico :P… Próximamente, versión pincho.

Acerca de ljvaro

Tengo escritos tantos primeros párrafos que me faltan historias para publicarlos.

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