Lo recuerdo…

Recuerdo la primera vez que les dije a mis padres que iba a salir en nochebuena, allá por el 2000, con 17 años. Recuerdo que no les sentó nada bien porque, al fin y al cabo, decían, la nochebuena, a diferencia de la nochevieja, es una celebración para estar en familia y no para que una menor de edad (por un par de semanas) se levante de la mesa nada más cenar y corra a emborracharse como en cualquier otra fiesta profana. Recuerdo que al año siguiente les pareció tan normal; hasta mi padre fue a la puerta del Salsa junto a otros padres para que dejasen pasar a los niños del grupo, alegando, por supuesto, que era nochebuena e iban a amargar la fiesta a los niños, a las niñas, a los padres y al sursurcorda.

También recuerdo el cabreo generalizado de los primeros años que empecé a celebrar la nochebuena a las 13.00. Las broncas por llegar a casa tarde y borracha; por ocupar la ducha justo cuando mi madre se iba a meter; las llamadas de teléfono constantes a partir de las 20.00; los “como no llegues te juro que…”.

Recuerdo los mosqueos entre l@s niñ@s por reservar mesa en algún sitio, por quienes llegaban tarde y quienes se iban pronto, por quienes se escabullían con otra gente y quienes no llegaban.

Recuerdo discusiones a la mesa por el sitio, por política, por la comida. Los “hablad más bajo”, los resoplos, los déjame, los “no hables a tu tía que está estresada”…

Recuerdo peleas con mi padre, con mi madre, con mi hermana, con mis tíos. Hasta lágrimas de ira y nervios por querer terminar de coser lentejuelas a un cinturón que al final no me puse; las maletas que no llegaron, la ropa que no me quedaba bien, los peinados que he deshecho, los “si hubieses llegado antes”, los “te voy a matar”, los “olvídame”…

Lo recuerdo. Recuerdo esas primeras veces y esas cenas y comidas como recuerdo los minutos y cambios de ropa delante del espejo y a mi hermana diciendo “no me gusta, prueba con esto”; la primera vez que me sentaron en la “mesa de los mayores”; la primera vez que mi prima llegó a la cena más tarde que yo, cuando la reunión era en su propia casa; la primera vez que vino un Papá Noël gallego a una frontera africana.

Recuerdo los modelitos orgullos de mis tías, los “Laura pareces otra”, los abrazos de mi abuela en sus primeras navidades viviendo sola en una casa, y en sus segundas, y en sus terceras…

Recuerdo [y eso no se le olvida a nadie] esa bomba de patata que robé de otro plato que alguien se había dejado. El “Tirisa” en la mesa reservada. Recuerdo el Aragón, el “las almejas están malas” y el “no salgo que estoy vomitando”; el Puerto Deportivo, las bragas de Fany [aunque ella no quiere recordarlo]; el Fede…

Recuerdo hasta lo que he olvidado. Y recordaré la primera nochebuena que pasé sin todo eso.

Os quiero.

Acerca de ljvaro

Tengo escritos tantos primeros párrafos que me faltan historias para publicarlos.

  1. FaNy

    Laura yo no lo recuerdo¡ jeej

  2. ljvaro

    Qué vas a recordar!! Ya empiezo a dudar, pero estoy segura de que esa foto con la falda subida te retrat0. No claudicaré en mi empeño por atribuirtela!!

  3. Sandra

    Me encantaaa!!!!! Laura te hemos echado mucho de menos!! ven pronto enanaa!!!

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